La
OMS designará personal dedicado especialmente a mejorar el actual
intercambio de información entre los sectores agrícola y sanitario a
nivel internacional. Una mayor colaboración entre los dos sectores
redundará en beneficio de tres objetivos fundamentales como son los de
localizar con precisión las zonas de actividad de la enfermedad en
los animales, en las que debería intensificarse la vigilancia de los
casos humanos; velar por que las medidas de control de la enfermedad en
los animales sean compatibles con la reducción del riesgo de exposición
humana; y garantizar que el asesoramiento prestado a las comunidades
rurales acerca de las medidas de protección refleje la evolución de la
enfermedad en los animales.
La
OMS tomará medidas conjuntas con la FAO y el OIE para comprender mejor la
evolución de los virus H5N1 en Asia.
La
OMS subrayará la necesidad de controlar la enfermedad en las zonas
rurales. Por otra parte, es imprescindible que las medidas de control de
la enfermedad en las explotaciones rurales se acompañen de actividades de
comunicación de los riesgos a los granjeros y sus familias.
2.
Reforzar el sistema de alerta anticipada
La
OMS aportará la formación, los reactivos diagnósticos y el apoyo
administrativo requeridos para la verificación externa con que se
pretende acelerar la detección de casos y hacerla más fiable.
La
OMS velará por que cuando se detecten nuevos brotes de la cepa H5N1
hiperpatógena en las aves de corral se emprenda paralelamente una búsqueda
activa de casos humanos.
Se
están elaborando con carácter urgente directrices para la investigación
de los brotes, específicas para el H5N1 y para la situación epidemiológica
de cada país.
Es
necesario reunir datos clínicos sobre los casos humanos y compararlos a
fin de elucidar los modos de transmisión, identificar los grupos
vulnerables y mejorar los tratamientos. La identificación de los grupos
de riesgo encamina las medidas preventivas y las primeras intervenciones.
Es
necesario reforzar las actividades diarias de la OMS a fin de garantizar
la recogida y verificación continuas de la información epidemiológica y
virológica indispensable para evaluar los riesgos.
B)
Fase de aparición de un virus pandémico
3.
Contener o retrasar la propagación en su origen
La
OMS establecerá una reserva internacional de antivirales para responder rápidamente
cuando se declare la pandemia.
La
OMS ideará y ensayará mecanismos de suministro de antivirales en
colaboración con las autoridades sanitarias y la industria nacionales.
Se
establecerá un programa de vigilancia para la realización de pruebas de
sensibilidad a los antivirales. La aparición de farmacorresistencia pondría
en peligro la eficacia de las reservas nacionales de antivirales
establecidas para uso interno.
C)
Fase de pandemia declarada y propagación internacional
4.
Reducir la morbilidad, la mortalidad y los trastornos sociales
Las
vacunas y los antivirales constituyen las dos intervenciones médicas más
importantes para reducir la morbilidad y la mortalidad durante una
pandemia.
Se
considera en general que las vacunas son la primera línea de defensa,
pero como al principio de la pandemia su suministro será insuficiente,
cualquiera que sea el país, los antivirales tendrán un papel decisivo
en las primeras fases.
Muchas
de las características de la pandemia que determinarán la selección de
las medidas de respuesta sólo se manifestarán una vez que el nuevo virus
haya surgido y empezado a causar un elevado número de casos. La OMS, con
la ayuda de redes virtuales de expertos, vigilará la evolución del
comportamiento epidemiológico y clínico del nuevo virus en tiempo real.
Las
autoridades seleccionaran las medidas más adaptadas al comportamiento del
virus, y más idóneas por tanto para reducir el número de casos y
ralentizar la propagación geográfica.
Otras
medidas son: